jueves, 17 de febrero de 2011

Cita de Ensueño.

Abrazado a su osito de peluche, el joven de cabellos oscuros con brillos azules se movia de forma inquieta entre las sabanas de algodón, giraba su cabeza a los lados, como esquibando algo en un sueño, su largo pelo se alborotaba con los movimientos. Apretaba sus ojos con fuerza, moviendose de forma incomoda.

En sus sueños, un muchacho de unos diecisiete años de edad le tenia cogido por las muñecas, él trataba de librarse, impiediendo que el chico de pelo rubio lo pudiese tomar. A unos centimetros del suelo, estiraba sus pies intentando llegar a el.

Una melodía conocida por el muchacho de cabello negro noche se escuchaba al fondo, cuando abrió los ojos para reconocer el rostro del chico rubio, reconoció el techo amarillento, con algunas grietas en él. Soltó el peluche entre sus finos brazos y se desperezó entre suaves movimientos, giró su cabeza, buscando el despertador entre la hilera de folios dibujados que tenía sobre la mesita de noche, apagó su despertador de un golpe y se incorporó, peino su pelo con sus propias manos y se destapó, sacó las piernas de la cama y se levantó, recogió su pelo en una coleta, y comenzó a hacer la cama.

Tras terminar de recoger su cuarto, se acerco al balcón y lo abrio, una ráfaga de aire comenzó a hondear su coleta, cerro los ojos y respiró hondo, sujetandose a la varandilla. Se estiro de nuevo sobre el balcón, levantandose la camiseta, dejando ver su fino vientre.

Entro de nuevo en su cuarto, abrio el armario y cogio una muda limpia y un conjunto completo, se dirigió a la cocina, abrió el grifo del agua caliente y comprobo que había, camino despacio, arrastrando sus pies hacia el baño y cerró la puertra tras él, comenzó a desnudarse, entró en la ducha y comenzó a ducharse, al cerrar los ojos visualizó el sueño. Empezaba a enjabonarse la cabeza mientras se mordia el labio inferior, moviendo lentamente sus manos. Al cabo de unos segundos, se vió envuelto de nuevo en un sueño, vestido con un traje de gala comenzó a caminar por unos amplios jardines, llenos de flores y altos árboles, en su mano derecha una invitación a un baile, en la otra una máscara para que no se le reconociese.

Llegando al final de los jardínes, divisó entre una fina capa de niebla un castillo de enormes dimensiones, no tardó mucho en dejar atrás los jardínes y colocarse frente a un enorme portón de madera, recargado con detalles dorados. Un grueso y pesado llamador de oro colocado a uno de los lados de la puerta, a unos metros, Ben, el joven de cabellos oscuros se colocó la máscara y se dispuso a llamar, para su decepción, no llega al llamador. Una mano algo más grande que la suya cogio el llamador y lo golpeó contra la puerta, Ben se giró y no pudo ver más que una sombra, con una brillante máscara negra y un dorado pelo, Ben apretó la carta entre sus manos, con algo de fuerza, hizo una leve reverencia, agradeciendo al joven su gesto.

El chico rubio agachó levemente su cabeza, acercandose al rostro de Ben, este, comenzaba a sonrojarse al poder reconocer ese aroma, cerró los ojos un instante cuando sintió que una mano le tomaba del mentó y le alzaba levemente la cabeza, unos húmedos labios rozaron su mejilla como si de un leve beso se tratase, al abrir los ojos vió que el joven no estaba frente a él, sintió una pequeña ráfaga de aire en su oido y como una voz mascula le susurraba "Andrew".

Se giró con rápidez y decisión descubriendo que la figura del muchacho se iluminaba, la reconoció al instante, era él, el chico del sueño, su corazón comenzó a latir más rapido, comenzó a andar decidido, acercandose al muchacho, alzó una mano, sujetó su hombro e hizo que Andrew se girase, justo cuando lo iba a brazar, escuchó una voz que gritaba su nombre, con rápidez y tristeza abrió los ojos, encontrandose en la ducha de su casa, de nuevo no habia visto el rostro del muchacho, pero tenia el dato de su nombre, Andrew.

Tras una rápida ducha se vistió, sin poder quitar ese susurro de su cabeza., "Andrew". No era más que un sueño, pero ¿porqué le afectaba tanto? No era más que un sueño, un sueño que reflejaba sus más profundos deseos. Volvió a su cuarto, tras un rato de meditación frente al televisor de la sala, se tumbó en la cama y sigui reflexionando sobre el sueño, tras unos minutos, parpadeó y se encontró de nuevo sumerjido en el sueño, miró a su alrededor, paredes cargadas con cuadros, un pasillo largo y oscuro, al final, una puerta, simple y de madera de roble, sus pies andaban solos, acercandose a ella, con delicadeza puso la oreja sobre la puerta, escuchando una extraña conversación, unos golpes sonaron y Ben se apartó rápidamente de la puerta, en ese momento se abrió, y un chico robusto, moreno de piel y de cabello castaño salió, con mal humor, miro al joven y lo aparto de un golpe, este se golpeo contra la pared y cayó al suelo. Al cabo de unos segundos despertó, en una habitación lujosa, la cama era cómoda, con unas sabanas de seda, se movio lentamente por las sabanas, acariciando su cuerpo son las sabanas, abrió los ojos al encontrarse desnudo, soltó un fino frito y se incorpó tapando su cuerpo, observando la habitación encontro paredes decoradas con papel de flores, en blanco y dorado, sillones por los rincones y otro frente a una blanca chimenea, que desprendia un calor acogedor, se movió sujetando las sabanas a la vez que se tapaba la boca.

--¿A donde vas, Ben? - Se quedó callado y su rostro pareció relajarse. Se apolló con una mano sobre la cama, notando bajo su mano una máscara, la observo con detenimiento y comprobó que era la que llevaba Andrew, sus ojos parecieron brillar, cuando la figura, aclarada por la tenue luz de la chimenea se levantó del silló, Ben pudo ver el rostro de Andrew, era de ojos verdes, muy brillantes, unos exuverantes labios, ligeramente humedos. Andrew se acercó a Ben, el corazón de este comenzó a latir con fuerza, Andrew se sentó junto al cuerpo de Ben y se acercó, le tomo por la cintura  y por su mentón, dejo que sus frentes estubiesen juntas durantes unos segundos, Ben cerro los ojos con lentitud, observando el bello rostro de Andrew, mientras, este con un tranquilo gesto, torció su cabeza y beso los dulces labios de Ben.

Ben no terminaba de asimilar lo que pasaba, cerrando los ojos despacio, saboreando aquellos labios que deseaba besar,el tiempo pareció detenerse, aquellos labios, con un extraño pero delicioso sabor a champan, saboreando aquellos humedos labios, abiertos levemente, sintió como la lengua de Andrew se adentraba en su boca, abrió los ojos algo sorprendido de aquello, pero no dudo en seguir ese beso, ahora pasional.

Ben rodeo el cuello de Andrew, acomodandose así a la postura, dejandose caer sobre la cama, atrayendole, evitando que el beso se rompiese. Andrew, soltó su cintura y su mentón y se apoyó en la cama, para no dañar a Ben, este, con unas mejillas rojas y cálidas, metió sus manos dentro de la oscura camisa de Andrew, acariciando la parte superior de su espalda, este se apoyo sobre los hombros, pegandose más a Ben, se subio por completo en la cama, de rodillas, con el torso descansado sobre el cuerpo de Ben.